You're my kryptonite - Cap: 18. '' I have to say goodbye?''.
#Cap.18: ''I have to say goodbye?''.
Londres, 11:30 pm, Domingo.
-Hola Britts. ¿Puedo entrar?
Escuche a Niall mientras colocaba mis últimas pertenencias en mi nueva habitación.
-Claro, pasa. -Dije lo más alegre posible. Siempre se me había dado bien fingir sonrisas. Era algo que llevaba haciendo toda la vida, y me había dado cuenta hace un par de meses, cuando toda mi tragedia tan solo comenzaba.
Esperé alguna muestra de cariño, algo que me hiciera sentir bien, algo que me alegrase el día, aunque tan solo fuera uno de esos abrazos que tanto me gustan.
Pero no sucedió nada, me giré comprobando lo que estaba pasando. Niall se había quedado apoyado en el marco de la puerta, con ésta abierta de par en par.
Miranda apareció por detrás negando con la cabeza. La podía ver bien, ya que era una cabeza más alta que yo y que Niall. Siempre había sido gigantesca, tanto que la mayoría de las veces te intimidaba con tan solo acercarse a tu lado. Supongo que eso era algo que no le gusta demasiado.
-Déjame pasar, pesado.-Dijo enfurecida.
Rectifico, tal vez lo de ser intimidante si le gustaba.
Miranda se acercó a mi, y sorprendentemente reciví un abrazo, pero no por parte de Niall, sino por parte de mi hermana-prima.
Cuando separó sus flacos y suaves brazos, aparentemente siempre muy cuidados, me quedé mirándola, petrificada.
¿Qué estaba pasando? ¿A que venían estas muestras de cariño tan sospechosas por parte de mi prima? ¿Estaba pasando algo una vez más? ¿Otra tragedia familiar, tal vez? Una persona pasó miles de veces por mi cabeza, y su rostro siempre tenía la misma mirada arrogante y sonrisa triufadora: Mi padre.
-¿Qué ocurre? -Les pregunté intercambiando la mirada entre ellos. - Es... -Un nudo apareció en mi garganta, tan fuerte, que no pude hablar hasta despues bastantes segundos, que para mi, fueron eternos.- ¿Es mi padre? ¿Ha vuelto a la ciudad? ¿Se ha escapado? -Les miré desconcertada, buscando alguna respuesta. Empecé a notar que mi corazón bombeaba sangre más rápido, y paecía que en cualquier momento iba a salirse de mi pecho.-
-¿Todavía no te lo ha contado? -Preguntó Miranda, sin embargo, no me miró a mi, sino a Niall.
-Lo siento Miranda, pero... es muy duro para mi también, ¿sabes?
-Lo sé, pero va a ser mucho más duro para ella. ¿Es qué no te das cuenta?
El ambiente se iba caldeando, mientras que Miranda elevaba la voz cada vez más.
-¡Claro que me doy cuenta Miranda, joder! ¡Pero no es fácil para mi tampoco! ¿¡Cómo empiezo?! ¿¡Qué digo?! ¿No te das cuenta de qué yo tampoco quiero esto? ¿De qué yo no lo he elegido?
Hasta Niall comenzó a gritar. Nunca le había visto así.
-¡Ya lo sé Niall! ¡Pero esto es mucho peor para ella! ¡Así que como no se lo cuentes rápido, se lo diré yo ahora mismo! ¿¡Te queda claro?!
Con ese ''¿¡Te queda claro?!'' Miranda desapareció de allí. ¿A qué se refería Miranda con aquello? ¿A qué se refería Niall con todo eso de que a él también le parecía duro? Me estaban liando.
-Niall... -Dije con un hilo de voz.- ¿Qué está pasando? - Casí no pareció una pregunta. Más bien era una súplica, pidiéndole que me lo explicase. Tal fue el dolor que sentí en aquel momento, que tuve que sentarme lentamente en mi nueva cama.
Lentamente, Niall se fue acercando a mi, con la misma mirada triste que llevaba hace unos minutos, cuando había entrado Miranda.
-Por favor... -Dije mirándole.
Entre suspiros, Niall consiguió sentarse a mi lado, y comencó a acariciar mi pelo. Me tumbé en un lado y él aún sentado, seguía repitiendo la misma acción. Nos quedamos así un buen rato, sin decir nada, y no escuché ni una palabra de él hasta que alguien llamó a la puerta.
-Creo que voy a tener que darme prisa.
-¿Prisa? ¿No piensas quedarte? Son más de las doce.- Dije mirándo el techo, con las manos sobre mi estómago.
-No... No puedo. -Articuló.
-Bueno, pues nos vemos mañana, ¿no?
-Es eso de lo que te venía a hablar... No creo que podamos vernos mañana. -Cómentó con una media sonrisa, aunque sus ojos reflejaban tristeza.
-Bueno, pues pasado. No importa.
-No, tampoco. -Siguió diciendo.
-¿No quiéres verme nunca más? -Pregunté sin dar ningún rodeo. Lo solté directamente. Era mejor decirlo abiertamente y saberlo cuanto antes.
-Por favor, nunca pienses eso de mi. ¿Vale?
Arqueé una ceja. Estaba completamente perdida. Sus ojos buscaron los mios, y finalmente, esta extraña escena, terminó en un largo beso.
-¿Sabes qué? -Yo negué con la cabeza, ahora más tranquilizada con aquel beso.- Me voy a quedar aquí esta noche, para que puedas dormir bien. ¿Te parece?
-Me parece genial. -Dije tumbándome de nuevo, para hacerle sitio.
Poco a poco, mis párpados fueron ganando una particular batalla con mi ganas de estar despierta y poder ver una vez más a Niall, y darle más vueltas a lo que podría estar sucediendo.
Una difumianda figura apareció ante mi en un bonito jardín, con unos grandes árboles a mi al rededor. Podía entir el aroma que barría las calles, y más aun, el olor a pastel recién hecho. Si agudizaba un poco más mi olfato, y me fijaba bien, podía suponer que las tartas eran de arándanos; mis preferidas.
El viento me daba justo en la cara, y mi vestido se movía tanto que parecía que podía echar a volar en cualquier momento.
Me giré comprobando si había alguien más allí. En aquel momento, una gran sonrisa apareció en mi cara, al ver a Niall junto a mi madre, la cual estaba especialmente guapa hoy. Sin inmutarme, comencé a correr hasta ellos, esbozando una gran y perfecta sonrisa.
Saludé a mi madre con mucha naturalidad, después de darla un abrazo.
Luego me coloqué frente a Niall, el cual me espachurró entre sus fuertes brazos y agarrándome de la cinutra, me juntó más a él para fundirnos en un beso dulce y lento.
La alarma de mi móvil me hizo despertarme, negué con la cabeza, para saber lo que era real y lo que no. Después de este sueño, estaba bastante confundida. Como sabía que tarde o temprano, acabaría odiando la canción, por el simple hecho de despertarme todas las mañanas, abrí los ojos furiosa, estiré todo mi cuerpo, haciendo crugir algunas partes de este. Me elevé e incliné hacia el suelo para coger mi móvil, el que se encontraba boca a abajo.
Cuando iba a cambiar de canción, me di cuenta de que en mi habitación faltaba algo. ¿A dónde había ido Niall?
Me encontré, en la mesilla de noche, junto a u par de colgantes, una nota. Hice memoria para ver si esa nota era mia, pero como por la mañana no soy una persona muy espabilada, la cogí inmediatamente leyendo cada palabra que había escrita en aquella hoja perfectamente desdoblada.
Intenté gritar, pero todo mi cuerpo me impidió hacer cualquier movimiento, por pequeño que sea. Me quedé petrificada, sin saber que decir. Comprobé como mis ojos eran lo súnicos que sabían lo que hacer en aquel momento; llorar.
Niall se había marchado, y yo no podría hacer nada para impedirlo.
Nunca volvería a verlo.

















